sábado, 14 de febrero de 2009

LAS MUÑECAS DE LEONORA




Por la naturaleza de mi trabajo tuve el privilegio de leer un artículo de Elena Poniatowska sobre la artista surrealista Leonora Carrington. En él, la autora hace una breve semblanza de la vida de la pintora, quien salió de España en 1941 y llegó a México, para nuestra fortuna. Entre otras anécdotas, Poniatowska cuenta sobre la afición de Carrington a la cocina, primero, y luego a confeccionar muñecas de trapo: “Al igual que los campesinos franceses sabía que hay que guardar todo porque algún día puede servir, y era capaz de algo que pocas mujeres hacen ahora: coser con aguja, hilo y dedal, coser con hilo cósmico, remendar, unir lo que tenemos detrás de la frente y confeccionar muñequitas de trapo, como las que fabrican con su ingenio y sus dedos de hada las madres pobres para sus hijas: dos botones en vez de ojos, una sonrisa pintada, unos cabellos de estambre amarillos o cafés, según el gusto, un vestido con delantal o con un bolerito, y antes que todo, unos calzones, porque lo primero que miran las niñas es si su muñeca trae calzones. Hasta hace algunos años, a Leonora le entretenía hacer esas muñequitas, que bien vistas tienen mucho de autorretrato”. Esta última parte me hizo reír... y recordar. Y es que es cierto. Lola, mi hija de casi dos años, lo primero que hizo al recibir a Nicoletta fue comprobar si traía pañal o calzón. Para su tranquilidad sí los vestía: unos chones verdes coquetísimos. Me gustaría mucho ver una muñequita de Leonora Carrington; imagino que serán muy singulares dada el ilimitado ingenio de la artista... esa capacidad imaginiativa de crear seres míticos extríados sepa de qué mundo encantado, fantasía o fábula...La imagen es de un cuadro que se llama Los hombres pájaro de Burnley.

No hay comentarios: